Mostrando entradas con la etiqueta muchacho en cuestión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta muchacho en cuestión. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de junio de 2009

¿Y ustedes qué harían...

Si abren la página de Facebook en la computadora de su novio y se encuentran con el mail de su ex con la contraseña ya colocadita; sin ninguna necesidad de andar averigüando las miles de combinaciones posibles ni palabras relacionadas a ella?

¿Apretan enter para bucear en su mundo o borran todo y se loguean con su cuenta como si nada hubiera sucedido?


Por supuesto que después del dolor de estómago que me produce ver algo suyo aún hoy en la casa de muchacho, apreté enter... qué maravilloso es a veces el icono "recordarme en este equipo" y que bueno que no todos sepan resguardar sus espacios.


Por eso a ella le quiero decir:

Tooooonta, se te escapó la tortuga. Los perfiles deben ser privados, no públicos, primero por cuestiones de seguridad y segundo, porque sino todo el mundo con tan sólo poner tu nombre en cualquier buscador investiga tu vida, se ríe de vos; de tus videos; de tus fotos encarándote tipos con un cigarrillo en la mano y cara de reventada patética o de esas otras en dónde te hacés la loca con un grupo de chicas extraidas del tren fantasma y te explico algo: las fotos flogger con tus amigas sacando la lengua en el asiento de atrás de un auto después de los 30 años dan pena.

Gracias Facebook por permitirme ser tan feliz y levantar mi autoestima...

martes, 14 de abril de 2009

Campaña Nacional: indemnización para los solteros

Antes de muchacho tuve cuatro novios formales. ¿El resto?: relleno; chongo; outlet; decoración; amigos con derechos; compañía virtual; casado con ganas de jugársela pero frenado a tiempo; "noviecito" de turno para ir al cine y escuchar palabras lindas; tranza; coqueteo levanta ego; histéricos que cayeron cuando ya era tarde; músicos; futbolistas y así puedo seguir catalogando por horas. Pero por alguna particularidad, ninguno de ellos prosperó en una relación. O yo no estaba lista, o volvía con mi ex y los dejaba enojados por el desplante o bien, desaparecían sin muchas explicaciones y como si la tierra se los hubiese tragado no los veía más.

De esos cuatro novios formales puedo hablar otras tantas horas. Los cuatro ingresaron a mi casa, conocieron a mi familia y yo conocí a las suyas. Con los cuatro compartí vacaciones y fines de semana de encierro o paseo. A los cuatro creí amarlos, aunque ahora sienta que no fue tan así. De los cuatro tengo cosas buenas y malas para decir pero hay algo más importante que los une: de ninguno de los cuatro cobré indemnización por el tiempo invertido, por la paciencia y por los desplantes, algo que debe convertirse en ley y que yo misma voy a promover.

Repasemos...

El primero fue mi novio de toda la secundaria pero nunca le guardé demasiada fidelidad, por lo que sólo puedo contar un año y medio de relación medianamente estable. Él podría pedir que yo le pague a él por todas las veces que lo hice llorar pero tengo argumentos para desestimar el pedido: lo mantuve todo el noviazgo porque el señor no quería trabajar. Mientras yo lloraba porque trabajaba en un bar donde me maltrataban, el señor dormía hasta las 12 del mediodía y desechaba todas las entrevistas porque le parecían poco para él que a los 18 años se creía capacitado para ser gerente de un banco. Las únicas dos salidas que pagó de su bolsillo fueron al cine y vimos: Godzila y Cohen versus Rosi. Lo recuerdo porque fue lo único que pagó en su vida. Ah eso y un osito de peluche que me dio para un aniversario porque el resto de los regalos eran usados (como por ejemplo una camiseta de Boca que le quedaba chica).

Indemnización leve, por daños morales a su persona.



El segundo es el famoso hincha de Racing de quien ya he hablado eneste post de Capitana. Un grasa descomunal que durante dos años no me llevó a pasear nunca porque quería ahorrar para comprar el club (sí leyeron bien: quería comprar Racing ), me alejó de todos mis amigos y ejerció la peor de las violencias, la psicológica. Pero lo peor de todo es que siempre me quedó la sensación de que me engañó con su ex novia, una chiquita que vendía pochoclos en la puerta de Carrefour de Quilmes. Si la llegaran a ver se mueren, desagradable es poco y encima después volvió a darme un beso. Me tengo que matar... Una vez me regaló un anillo de compromiso que en la última discusión quedó en el fondo del Río de la Plata, así que ni siquiera me quedé con eso.

Indemnización altísima, por pésimos tratos, por engaño y encima por mal gusto.


Novio tres era mi gran amigo, mi confidente, el que más me ayudó a crecer y jamás estuvo en los planes pero la soledad hizo que un día pasemos la barrera y probemos si esa química podía convertirse en algo más. Fue un año divertidísimo donde hicimos de todo, incluso con poca plata. Todos los fines de semana de paseo, conocí mil lugares y me reí mucho. Un día vino con la idea de casarnos y yo, que creí infartarme, hice todo lo posible por arruinar la relación, la autoboicoteadora en su etapa más plena revisó casillas de mail, celulares, billetera y todo lo que estuviera al alcance para demostrarse que él seguía amando a su ex... Y así fue como logré descubrirlo pero también conseguí cansarlo a él que me mandó a volar. Al año y medio se casó pero no con su ex, sino con una chica que supongo debe ser más normal que yo.

Acá creo que yo debo indemnizarlo a él por enferma... mejor no ponemos tarifa.


Novio cuatro, mi ex. Seis años invertidos en una relación que desde el minuto uno ya sabía no prosperaría, distintos estilos de vida, distintos proyectos, distintos modelos de pareja, distintos tiempos, distintas ganas, sólo nos unía un gran amor medio místico. Por más que cerrara los ojos y haga el esfuerzo desde el deseo, jamás me pude ver con un vestido blanco dando el sí. Durísimo, como lo fue la primera vez que me dijo te amo y se retractó al otro día alegando exceso de alcohol (sí, parecidíisimo al capítulo de La Niñera en que el señor Sheffield le pide matrimonio porque creía que se iban a morir y luego se retracta). Lo mismo me hizo tres años después cuando se confesó más enamorado que nunca y me propuso vivir juntos para a los dos meses decirme: "Perdoname, me dejé llevar por el buen momento de la relación pero mejor no". O la vez que habíamos cortado y a la semana lo llamo para contarle que tenia ataques de pánico, que estaba sola en la calle, que me hable porque me desmayaba y me cortó para rematarla con un: "Llamá a tus amigas, yo no estoy más". O su cumpleaños del año pasado que prefería pasarlo con sus compañeros de facultad antes que conmigo y terminó haciéndolo por obligación... y puedo seguir.

Indemnización fuerte, por abandono de persona, por promesas incumplidas, por años invertidos y por romperme el corazón.


Si cuando una pareja que está casada se separa se distribuyen los bienes y el hombre le pasa una mensualidad a la mujer para que se vaya de shopping, se ponga lolas y no caiga en una depresión, ¿por qué yo me fui de todos lados con las manos vacías y pocas ganas de volver a empezar?



Exijo indemnización para las desiluciones amorosas así no se haya pasado por un Registro Civil... ¿o acaso por eso es menos importante la relación; o menos dolorosa? Y qué dicen, ¿juntamos firmas?

jueves, 5 de febrero de 2009

Desde la trinchera...

Tenemos la manzana rodeada...

Por más que intentemos no mirar atrás, están ahí. Nos siguen, nos acosan por todos los frentes: teléfono, mail, facebook, msn, lo que sea, cualquier cosa les sirve para saciar su hambre.

Es sabido, todos tenemos un muerto en el placard y la gran mayoría desea deshacerse de ellos para siempre. Que se quede guardado donde está, que joda lo menos posible... o que parezca un accidente.

Últimamente ando con unas ganas locas de matar. No me considero una persona violenta pero así voy por la vida, apretando el puño, esperando el error ajeno para dar el golpe y hay una sola responsable de mi flamante sentimiento: la ex de muchacho en cuestión, mi señor novio.

Como no puedo perpetrar el asesinato (dejaría a una niña sin madre; me ganaría unos cuantos años en prisión pasando hambre, abstinencia de internet y alcohol, y sobre todo, perdería a mi chico) armo este blog. Necesito descargarme, sepan entender... y tampoco quiero ensuciar el ambiente de novela que tanto me costó conseguir en el otro blog y más aún en mi vida.

Por eso los invito a pasar por aquí seguido, o cuando quieran, para descargarse ustedes también. Me han llegado varios mails solidarizándose, haciendo causa común y pidiendo un espacio para hacer catarsis lejos de sus blogs personales para no correr riesgos. Acá lo tienen. Manden post, relatos, consejos o lo que se les ocurra que serán bien recibidos. Cada uno tendrá una etiqueta personal para archivarlo y continuar su historia. Pueden crucificar a ex personales o ajenos, acá no se discrimina, estimo que nos darán ganas de matarlos a todos por igual.


Tenemos que hacer justicia... por favor les pido colaboración en esta cruzada contra los ex. Juntos podremos erradicarlos para siempre... al menos eso es lo que espero por el bien de mi salud mental.