Qué difícil es dejar atrás a un gran amor...
A todos nos ha sucedido alguna vez querer a alguien y tan sólo por eso sostener una relación que sabemos de antemano no resultará, o insistir hasta el hartazgo, o estirarla de más. Y al que aún no le tocó vivirlo, ya le llegará su turno, es una ley universal.
La columnista de la semana es Elphaba y para la ocasión nos mandó una conmovedora carta de despedida que le escribió a su ex marido. Les recomiendo que antes de leerla busquen una cajita de pañuelitos descartables.... después no digan que no les avisé.
Creo que merecíamos una despedida diferente; nuestra historia no fue ni de lejos completamente infeliz, por lo menos para mi, por lo que me hubiera gustado verte una vez mas a los ojos y darte las gracias por todo lo que aprendí a tu lado. Hoy entiendo que lo mejor fue que ese encuentro no se diera porque tal vez me hubiera faltado el valor para decirte adiós y darme la vuelta, como hoy lo hago.
Te amé, no sabes cuanto. Me dolió mucho no ser lo que tú querías que fuera, me dolió mucho reconocer que tú no eras para mí. Hoy veo con claridad que así como fuimos capaces de descubrir lo mejor del otro también sacamos lo peor de cada uno. A tu lado fui tan feliz como para sentirme en el cielo y con esa facilidad caía a un infierno que hasta entonces desconocía y que por mucho tiempo me negué a aceptar. Mi necesidad de ser lo que tu querías me llenó de una inseguridad que me convirtió en una persona que no me gustaba y que, obviamente, cada vez te gustaba menos a ti.
Hoy entiendo que no podría haber forzado que me vieras como la mujer ideal para ti, que nunca hubiera podido convencerte de ello, porque eso se siente, no se obliga. Una vez te dije que para mi en el amor las cosas tenían que ser fáciles y me olvidé de ello, pero hoy estoy convencida de que es lo que quiero.
Acepto mi culpa en lo que a mi me toca, aunque sinceramente no creo que sea culpa de nadie. Simplemente nos precipitamos y forzamos las cosas cuando en realidad no nos conocíamos o nos negábamos lo que nos convenía con tal de estar juntos, cerrando los ojos ante las diferencias que nos separaban desde un principio.
No te niego que no pierdo la esperanza de que ese amor que tu y yo defendimos tanto exista de verdad. Te doy las gracias porque ahora estoy segura de que cuando llegue tendré la madurez de no perderme a mi misma, y que quien me ame, me amará por lo que soy y no por lo que espere que sea. Siempre defendí que el amor verdadero es aquel que te hace crecer, eso sigo queriendo.
Espero después de todo que de este año y medio que pasamos juntos, lo que te quede sea los muchos momentos felices que compartimos, las canciones, los besos y los bailes, yo me quedo con eso guardado en un cajón, algún día lo sacaré y lo miraré con cariño, pero sin amor.
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lunes, 13 de julio de 2009
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