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lunes, 30 de agosto de 2010

Confesionario: Seguimos sumando patétic@s...

¿Fuiste o sos patético como ex? Mandá tu historia, todos los lunes un nuevo confesionario, para que no te sientas solo, no creas que sos el único capaz de cualquier locura por amor... o por estupidez. Porque no solo tenemos que matarlos a ellos, sino que también tenemos que aprender a no convertirnos en un ex odioso digno de ser ajusticiado...

Hoy, el confesionario de Milena:

Lo que hice en mis primeros días y años de "ex", después de que me dejó aduciendo que había conocido a otra señorita y que le gustaba mucho, por lo cual la única solución era estar con las dos al mismo tiempo, y si yo no quería, se quedaría sólo con ella:


1) Le regalé un poema pedorro que yo creía maravilloso...

2) Fui a visitar a la chica que vivía con él (su room mate, no su novia) en el preciso instante en que él estaba con su novia nueva y haciéndome la desentendida, como que sólo quería ser re amiga de su compañera de alquiler, me quedé en la cocina mientras él garchaba con su nueva novia en su habitación...

3) Comencé a sonreírle a todos sus amigos para que pensaran que yo era la chica piola que él se había dejado por el camino. Más bien pensaban que era flor de trola, pero no me daba cuenta...

4) Por supuesto, lo llamé una y mil veces "para ver cómo estaba". Una de esas veces, se ve que estaba harto y me dijo "mucho mejor desde que no estamos juntos". ¡¡¡Hijoeputa!!! Yo le dije "ah, bueno"...

5) Pasé por la puerta de su casa y de su trabajo mil veces con tipos que ni me importaban para demostrarle que ya había superado lo nuestro, a pesar de que seguía demostrándole un gran interés...

6) En un momento se enojó porque alguien le había dicho que yo hablaba mal de su novia actual (cosa que juro no era cierta, aunque ganas no me faltaban). Me enojé porque no me creía, pero en lugar de hacérselo saber, le dije: "Qué pena que exista este malentendido, para mí sería terrible perder la buena relación que tenemos por una pavada como esta" (¿¿qué relación??)...

7) Le dije el clásico: "quiero luchar por las cosas que me importan y no dejar todo librado al azar". Él contestó: "no hay nada por qué luchar"...

8) Finalmente, ante el fracaso estrepitoso de todas estas estrategias, me convertí en su amante durante 3 años. Se salió con la suya: logró estar con las dos al mismo tiempo, pero esta vez la oficial no era yo. Qué boluda...

De cualquier modo lo peor fue lo que hice cuando me dejó mi novio a los 15: le mandé todas las semanas cartas anónimas con letras de canciones de amor, perfumadas con mi perfume. Eso sí fue patético. Pero me escudo en que tenía sólo 15 años. Las que van del 1 al 8 las hice ya de grandecita, así que sí, suuuuper patética!!!

lunes, 23 de agosto de 2010

Nueva sección: Confesionario

O ¿cómo perder la dignidad en menos de cinco minutos?

Todos hemos hechos cosas de las que hoy nos avergonzamos luego de una ruptura, todos, sin excepciones. Lo único bueno es sacar algo productivo de ese desliz, de ese momento en el que no se piensa demasiado y se actúa por impulsos. Por eso, hoy nace esta nueva sección que intenta ubicarnos del otro lado del mostrador, por una vez dejemos de matarlos a ellos y recordemos las veces que nos tocó ser el ex odioso. Y como siempre, arranco con un texto referencial, hasta que ustedes se animen a mandar sus propias confesiones.

Mi primer confesionario arranca así:

Durante meses fui una ex patética, estaba enamorada y no entendía como una persona se despedía de mi, de un día para el otro, después de muchos años de relación y con tan sólo algunos días de discusiones, con un: "te amo, pero no puedo estar con vos, nos hacemos mal, pero te juro que te amo y jamás voy a amar a nadie como te amo a vos". Ok, y entonces, ¿para qué me dejás?... porque así no puedo seguir. Llanto, mucho llanto y explicaciones de por qué nuestra relación merecía pelearla juntos. No hubo caso, se fue, pero lamentablemente, volvíó, una y otra vez para torturarme, aunque debo reconocer, que no lo hacía con esa intención, ni él sabía que quería, o sí: salir con sus amigos, frecuentar a otras chicas y asegurarse que yo no estaría con nadie hasta que él termine de divertirse y decida volver.

Estos ex son los peores especímenes por una simple razón: te enloquecen, te queman la cabeza hasta agobiarte con tanta incertidumbre. El "te quiero pero no puedo estar con vos", mata, porque deja una puerta abierta que le da al otro el poder para cerrarla sistemáticamente todas las veces que lo crea necesario. Así estuvimos meses, años: sí pero no; te amo pero no puedo; ¿nos vamos a vivir juntos?... no, me dejé llevar, mejor no, disculpame (todo en la misma semana); sos la mujer de mi vida... necesito un tiempo (todo en la misma semana, nuevamente) y así con un sinfín de ejemplos. Volver una y otra vez con un ex enferma, porque la duda que ronda sobre los meses de separación es imposible de soportar.

Ya no sabés cuánto lo amás, pero te obsesionás, entrás en un juego donde, sin planearlo, él se convierte en un premio: vas a querer estar conmigo sí o sí maldito dudón. Una locura, hoy a la distancia no lo puedo creer. Como tampoco puedo creer todo lo que hice durante esos meses, años, donde mis amigos me miraban con pena, resignación y calculo, con vergüenza, pero siempre estuvieron ahí y fueron fundamentales para que éste presente sea tan distinto.

Durante mis días como ex, hice cosas patéticas como éstas:

- Llamé compulsivamente una y mil veces. En una ocasión me dejó (muy oportuno) un viernes, al otro día tenía una fiesta de disfraces, no podía creer que no estuviese llorando como yo, así que lo llamé sin parar, durante toda la noche para saber qué hacía en esa fiesta, obviamente su celular estaba apagado. El domingo al mediodía me llamó, creí que se había arrepentido pero su enojo del otro lado del teléfono denotaba otra cosa: "Nena estás loca, hoy prendí el teléfono y tenía 40 llamadas perdidas, ¿te pasó algo?".... Sí, me sentía muy mal, estaba enferma con fiebre en la cama (?)

- Una noche salí con amigos para despejarme un rato, corrí dos cuadras a un auto similar al suyo (nunca supe si era él realmente) porque el conductor iba acompañado de una señorita. Ante la duda, llamé a su celular y obviamente no me atendió. Terminé, incitada por mis amigos, saltando en una esquina cantando canciones divertidas, para no pensar... así que salté una hora como una loca de atar, llorando y cantando ante la vista de todos los que pasaban.

- En los momentos que estábamos juntos, aprovechaba cuando se iba a bañar y corría a revisar su computadora. Siempre desconfié, aunque me juraba que era incapaz de hacerme una cosa así... pero lamentablemente, siempre encontraba algo que me daba la razón. En éste ejemplo que citaré, una conversación con una chica salida de una sala de chat (?) La charla decía algo así:

Trola del chat:
¿Hace mucho te separaste?

Ex novio:
No, dos semanas.

Trola del chat:
¿Cuánto saliste?

Ex novio:
Cuatro años.

Trola del chat:
Guauu un montón, ¿por qué te peleaste? ¿todavía la querés?

Ex novio:
Sí, pero es muy celosa, me volvió loco. Bueno, cambiemos de tema, ¿cuándo nos vemos?


Increíblemente y con un dolor de panza indescriptible, me llamé a silencio y me quedé a dormir por un par de años más.

- Al menos cinco veces, lo llamé usando la misma excusa: "Ay perdón, marqué número rápido y sorpresivamente fue el tuyo, quería llamar a mi mamá para avisarle que llego tarde. Bueno, ¿qué contás? Y ahí arrancaba una conversación que seguro, derivaba en encuentro y por lo tanto, se desmoronaba mi estrategia: ¿no era que llegabas tarde a tu casa porque tenias cosas que hacer?


Patética, una y mil veces patética. Continuará...


¿Te animás a mandar tu confesionario?