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domingo, 14 de noviembre de 2010

Seguí mintiendo si te quedan ganas…

Como adelanto del libro, una de las historias del capítulo "Detector de mentiras". A ver si ahora se entiende: a veces se necesita sangre para dar vuelta la página y hacer justicia...


Todas las frases que voy a nombrar a continuación, fueron mentiras salidas de la boca de la misma persona; mi ex. En el término de un año escuché:


- Me tuve que quedar en el trabajo.

- Vuelvo más tarde, mi jefe se quedó con el auto camino a Entre Ríos (¿Y desde cuándo trabajás para el auxilio mecánico?)

- Me encontré con un amigo que hace muuuucho no veía.

- Me llamaron los chicos, reciencito se armó partido de fútbol, chau.

- La última, que fue la “master mentira” de todas: disculpame que llegué tan tarde, es que me pusieron algo en la cerveza, no me acuerdo de nada, me afanaron, ¿no ves que estoy descalzo?

Ése mismo día le saqué las llaves y lo puse de patitas en la calle. Por supuesto me quedé con todo. Alguna indemnización me merecía por soportarlo.



Matemos a los ex, en diciembre en su librería amiga. Para seguir todo el proceso, pueden registrarse acá.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Arrancó la invasión...

A once días del día de los enamorados o San Valentín, como quieran llamarlo, ya se empieza a notar la invasión de afiches, publicidades y productos alusivos al tema.

Sin ir más lejos, los que hoy hayan abierto Google se habrán encontrado con esta imagen:



Pero tal cual sucedió el año pasado, este blog inicia la campaña Anti San Valentin- Indemnización a los solteros.

Cupido, ¡¡no pasarás!!

jueves, 23 de abril de 2009

Condenas para los ex... aún tenemos esperanzas!

Increíble pero real. En el post anterior se mencionaba la necesidad de pedir indemnización a aquellas parejas que nos estafaron; que jugaron con nuestros sentimientos; que nos abandonaron después de chuparnos la sangre y toda la energía que teníamos almacenada; que aprendieron todo lo que les hacia falta y siguieron su camino para que lo disfruten otras, que nos rompieron el corazón sin piedad.

Muy bien, parece que en Brasil la cosa está cambiando y por primera vez se multa a novios abandónicos. Acá les pego la nota:


El que incumple, paga

Prometer casamiento y desistir de la ceremonia puede conllevar a una acción judicial. La justicia brasileña condenó a dos novios que abandonaron sus planes de casarse a último momento y los obligó a pagar indemnizaciones por provocar daños morales y materiales a sus ex parejas.

Los fallos correspondientes a los estados de Minas Gerais y Rio Grande do Sul argumentaron que se trataba de “sujetos insensibles” y que provocaron “prejuicio social” y “sufrimiento” a las mujeres.

En 2002, un hombre de entonces 36 años dejó a su novia de 18 al enterarse de que estaba embarazada. En su defensa esgrimió que “nunca había prometido casamiento” y que su compañera “había alterado su comportamiento durante el noviazgo”. El tribunal de justicia de Minas decidió la semana pasada que el daño debía resarcirse con 5.000 dólares. El otro caso de abandono prenupcial sucedió 35 días. Al novio, dudar le costó unos 1.500 dólares. El hombre también debió resarcir a la mujer con otros 400 dólares, por daños materiales, relativos a gastos con los preparativos para la ceremonia, según reportó O Globo.

El abogado López Carribero, que estudió ambos casos, explicó que “en el país han existido casos remotos, hace muchos años, de abandonos de esponsales. La falta de amor u la aparición de otra persona no son motivos atendibles para desistir del casamiento, un acto jurídico que se perfecciona en el registro civil, y correspondería la posibilidad de realizar un juicio por daños y perjuicios”.



Amigas y amigos, no bajen los brazos, aún tenemos esperanzas de hacer justicia sin ensuciarnos las manos... Sigamos con nuestra campaña.

martes, 14 de abril de 2009

Campaña Nacional: indemnización para los solteros

Antes de muchacho tuve cuatro novios formales. ¿El resto?: relleno; chongo; outlet; decoración; amigos con derechos; compañía virtual; casado con ganas de jugársela pero frenado a tiempo; "noviecito" de turno para ir al cine y escuchar palabras lindas; tranza; coqueteo levanta ego; histéricos que cayeron cuando ya era tarde; músicos; futbolistas y así puedo seguir catalogando por horas. Pero por alguna particularidad, ninguno de ellos prosperó en una relación. O yo no estaba lista, o volvía con mi ex y los dejaba enojados por el desplante o bien, desaparecían sin muchas explicaciones y como si la tierra se los hubiese tragado no los veía más.

De esos cuatro novios formales puedo hablar otras tantas horas. Los cuatro ingresaron a mi casa, conocieron a mi familia y yo conocí a las suyas. Con los cuatro compartí vacaciones y fines de semana de encierro o paseo. A los cuatro creí amarlos, aunque ahora sienta que no fue tan así. De los cuatro tengo cosas buenas y malas para decir pero hay algo más importante que los une: de ninguno de los cuatro cobré indemnización por el tiempo invertido, por la paciencia y por los desplantes, algo que debe convertirse en ley y que yo misma voy a promover.

Repasemos...

El primero fue mi novio de toda la secundaria pero nunca le guardé demasiada fidelidad, por lo que sólo puedo contar un año y medio de relación medianamente estable. Él podría pedir que yo le pague a él por todas las veces que lo hice llorar pero tengo argumentos para desestimar el pedido: lo mantuve todo el noviazgo porque el señor no quería trabajar. Mientras yo lloraba porque trabajaba en un bar donde me maltrataban, el señor dormía hasta las 12 del mediodía y desechaba todas las entrevistas porque le parecían poco para él que a los 18 años se creía capacitado para ser gerente de un banco. Las únicas dos salidas que pagó de su bolsillo fueron al cine y vimos: Godzila y Cohen versus Rosi. Lo recuerdo porque fue lo único que pagó en su vida. Ah eso y un osito de peluche que me dio para un aniversario porque el resto de los regalos eran usados (como por ejemplo una camiseta de Boca que le quedaba chica).

Indemnización leve, por daños morales a su persona.



El segundo es el famoso hincha de Racing de quien ya he hablado eneste post de Capitana. Un grasa descomunal que durante dos años no me llevó a pasear nunca porque quería ahorrar para comprar el club (sí leyeron bien: quería comprar Racing ), me alejó de todos mis amigos y ejerció la peor de las violencias, la psicológica. Pero lo peor de todo es que siempre me quedó la sensación de que me engañó con su ex novia, una chiquita que vendía pochoclos en la puerta de Carrefour de Quilmes. Si la llegaran a ver se mueren, desagradable es poco y encima después volvió a darme un beso. Me tengo que matar... Una vez me regaló un anillo de compromiso que en la última discusión quedó en el fondo del Río de la Plata, así que ni siquiera me quedé con eso.

Indemnización altísima, por pésimos tratos, por engaño y encima por mal gusto.


Novio tres era mi gran amigo, mi confidente, el que más me ayudó a crecer y jamás estuvo en los planes pero la soledad hizo que un día pasemos la barrera y probemos si esa química podía convertirse en algo más. Fue un año divertidísimo donde hicimos de todo, incluso con poca plata. Todos los fines de semana de paseo, conocí mil lugares y me reí mucho. Un día vino con la idea de casarnos y yo, que creí infartarme, hice todo lo posible por arruinar la relación, la autoboicoteadora en su etapa más plena revisó casillas de mail, celulares, billetera y todo lo que estuviera al alcance para demostrarse que él seguía amando a su ex... Y así fue como logré descubrirlo pero también conseguí cansarlo a él que me mandó a volar. Al año y medio se casó pero no con su ex, sino con una chica que supongo debe ser más normal que yo.

Acá creo que yo debo indemnizarlo a él por enferma... mejor no ponemos tarifa.


Novio cuatro, mi ex. Seis años invertidos en una relación que desde el minuto uno ya sabía no prosperaría, distintos estilos de vida, distintos proyectos, distintos modelos de pareja, distintos tiempos, distintas ganas, sólo nos unía un gran amor medio místico. Por más que cerrara los ojos y haga el esfuerzo desde el deseo, jamás me pude ver con un vestido blanco dando el sí. Durísimo, como lo fue la primera vez que me dijo te amo y se retractó al otro día alegando exceso de alcohol (sí, parecidíisimo al capítulo de La Niñera en que el señor Sheffield le pide matrimonio porque creía que se iban a morir y luego se retracta). Lo mismo me hizo tres años después cuando se confesó más enamorado que nunca y me propuso vivir juntos para a los dos meses decirme: "Perdoname, me dejé llevar por el buen momento de la relación pero mejor no". O la vez que habíamos cortado y a la semana lo llamo para contarle que tenia ataques de pánico, que estaba sola en la calle, que me hable porque me desmayaba y me cortó para rematarla con un: "Llamá a tus amigas, yo no estoy más". O su cumpleaños del año pasado que prefería pasarlo con sus compañeros de facultad antes que conmigo y terminó haciéndolo por obligación... y puedo seguir.

Indemnización fuerte, por abandono de persona, por promesas incumplidas, por años invertidos y por romperme el corazón.


Si cuando una pareja que está casada se separa se distribuyen los bienes y el hombre le pasa una mensualidad a la mujer para que se vaya de shopping, se ponga lolas y no caiga en una depresión, ¿por qué yo me fui de todos lados con las manos vacías y pocas ganas de volver a empezar?



Exijo indemnización para las desiluciones amorosas así no se haya pasado por un Registro Civil... ¿o acaso por eso es menos importante la relación; o menos dolorosa? Y qué dicen, ¿juntamos firmas?