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lunes, 3 de enero de 2011

MI ex, un gran consejero...

Paula, una cordobesa de 28 años, mandó su historia para que forme parte del libro Matemos a los ex. La compartimos también en el blog.



Llegó un momento del duelo en el que empecé a salir con otros hombres, a veces con más suerte que otras. Un par de noches volví desecha, me topé con cada tarado que me hacía recordar cuánto extrañaba a mi ex. A la distancia uno añora los buenos momentos, los inicios de la relación donde tan felices éramos y no podía creer tener que volver a empezar. Pero también pensaba que por algo se había terminado y estaba convencida que tenía que seguir adelante.


En uno de esos encuentros armados, ésta vez por un compañero de trabajo, quedé deslumbrada. Estábamos jugando al bowling con los chicos de la oficina y cayó él de “sorpresa”. No podía creer lo lindo que era, a los dos minutos ya hablábamos como si nos conociéramos de toda la vida. Al otro día nos vimos solos, fuimos al cine y un día después se quedó a dormir en mi casa. Nos hicimos inseparables y nos reíamos mucho juntos.


Una semana después me mandó un mensajito mi ex, decía que me extrañaba y pretendía pasar a buscar algunas cosas que aún tenía en mi casa.


Contraté un auto, puse todos sus bártulos en el baúl y le pedí que no me llamara nunca más: “¿Te acordás que hasta hace unas semanas te pedía por favor una oportunidad y vos me decías que mejor no, que no perdamos más tiempo, que sigamos adelante? Te hice caso, tengo un hermoso hombre durmiendo al lado mío desde hace una semana. Gracias por el consejo, me ayudaste un montón. Un beso, ahí deben estar por llegar tus cosas”.


viernes, 17 de septiembre de 2010

Aquí y allá...

Un ex en el pasado, un ex en el presente y en el medio, un mea culpa. Con ustedes: Carolina.


Yo tuve un ex de mierda con el cual fuimos y vinimos varias veces, bah, en verdad él iba y venía, yo estaba siempre... Cuando cortábamos parecía percibir que lo estaba por olvidar y hacía una estrepitosa aparición que movía mi mundo. Desde hace año y medio estamos viviendo juntos. No es de él de quien quiero hablar sino de mí.

Mi primer novio me amaba incansablemente; yo lo dejaba a cada rato, no le brindaba ni un poco de atención, me molestaba que me abrazara o besara en público, no quería ir a su casa, lo plantaba todas las semanas, una mala novia.

Pero una peor ex novia fui. Si cortábamos y lo veía o intuía que podía estar con alguien más, era yo quien reaparecía estrepitosamente en su vida.

Y hacía algo horrible. Me ponía hablar con la muchachita en cuestión muy amablemente, como haciéndome la amiga y luego le decía a él en voz baja y bien cerca estas palabras mágicas: "ay, me pone tan feliz verte bien! es divina fulanita!!!".

Esto terminaba siempre con él diciéndome que conmigo era más feliz, dejaba a la chica en cuestión y volvíamos a ser novios.

Igual no siempre fue esa mi intención, la última vez se lo dije de corazón. En ese entonces yo estaba muy enamorada de alguien que no se lo merecía y él estaba con una buena mina. Mi inocencia me hizo creer que podíamos llegar a ser amigos... mis palabras mágicas de siempre, ahora sinceras, repercutieron como cada vez con una confesión de amor de su parte.

Me dio tristeza tener que admitir que esa persona nunca más iba a estar en mi vida en el lugar que yo quería. Tuve que dejarlo ir, finalmente.

Fui mala ex y tuve mi mal ex también. Tuve un buen final con un ex, ahora vivo un final feliz con mi ex.

miércoles, 11 de agosto de 2010

¿Algo más?

Por cuestiones que notarán al final del relato, la protagonista pidió reservar su identidad. Les recomiendo que lean hasta el último párrafo, es una historia increible.

Corría el año 1997, llego mi cumpleaños y yo pensaba: "Qué horror, 30 años y con el pescado sin vender". Se nota que mi hermana pensó lo mismo porque en complicidad con una amiga mandaron un mensaje a la radio de moda en mi nombre. El programa era de solos y solas, así que durante la hora siguiente me vi forzada a desconectar el teléfono que sonó toda la noche, la madrugada y los días siguientes. Pasados un par de meses del episodio, el día de la primavera me llama un tal Osvaldo y me dijo que había escuchado mi mensaje y que si no me molestaba quería charlar un rato. Como para ese entonces ya había salido con un par de los muchachos candidateados, acepté.

Según me cuenta trabajaba en una empresa de transporte con sede en la pampa y claro por el momento no podíamos vernos. Pasaron los meses, llegó diciembre y yo estaba re enganchada. Hablábamos todos los días a las 21, horario que siempre respetábamos. Para enero, yo proyecto vacaciones con mi mamá en Córdoba , y él se sorprendió que no le avisara con tiempo pero la realidad es que yo ya tenía dudas, ¿si trabajaba en una empresa de transportes no podía tomar un micro el día franco y venir a Buenos Aires a verme, al menos por unas horas? Él se dio cuenta de mis dudas y me dijo que me mandaría una carta contándome sus verdaderos motivos. Ya me la veía venir...

Así fue como a la vuelta de mis vacaciones, me encontré con la bendita carta. La confesión fue increíble, Osvaldo estaba de ''vacaciones" en el penal de Caseros. Lo primero que pensé fue: ¿por qué a mi? y la verdad que justo en esos meses me había quedado sin trabajo y estaba muy vulnerable, por lo que no pude cortar la relación sin antes ir a verlo. Un 6 de febrero lluvioso que se inundó la cuidad partía al penal para encontrar una explicación a tantas mentiras. La tarde terminó a los besos y yo perdida por aquel tipo feo y preso que me había robado el corazón.

Pasaron largos meses hasta que conté la verdad en casa y ése fue otro drama. Tres años después de superados todos los trances, miles de visitas y mucha plata gastada en víveres para que viva un poco mejor, salió con salidas transitorias, empezó a trabajar en el negocio familiar y se recibió de abogado mientras que yo a su lado, me sentía una heroína por haberlo rescatado. Luego su papá se enfermó y ahí estuve condicionalmente, como siempre. Una vez que su padre murió, nos mudamos con su mamá, una señora que parecía muy indefensa con 73 añitos y un par de meses después, vino la gran novedad: íbamos a tener un bebé.

La vida siguió su camino normal, más plata, menos, buenos tiempos, malos, mi nene empieza el jardín, sigue creciendo, hasta que un día él pierde el trabajo y es el principio del final. Estar sin trabajo es sumamente complicado y estresante, motivo por el cual la libido baja pero cuando nunca se recupera algo pasa. Y como toda buena fémina que conoce los signos que los caballeros expresan ante una infidelidad, comencé a prestar más atención, ahora mirando hacia atrás y con la verdad sobre la mesa, no puedo creer cómo no me di cuenta antes.

Pero en junio de 2007 algo pasó, una carta olvidada en un cajón donde lo felicitaban por el día del padre, si , pero ojo no cualquier padre sino un papito... de un nenito de 18 añitos. ¿Creen que tenía un hijo perdido? No, era mi contrincante y de sexo masculino. Fueron tantas las cosas que le dije, los insultos pero lo más grande fue mi sorpresa. Como no era mi casa, no pude echarlo pero desde ese día sólo fuimos extraños bajo un mismo techo y sólo funcionábamos como pareja ante eventos sociales.

Meses después me confesó su bisexualidad ''desde siempre'', pero nunca se fue de casa. Desde ese tiempo pasaron algunos amantes por mi vida pero un día como hoy, hace justo un año, mi suegra cumplía 80 años y festejando en familia mi cuñada de modo gracioso dice: "Tendrían que buscar un hermanito para el nene''. Justo ahí caí en en la cuenta de lo bien que nos salia la farsa de la familia perfecta y no quise más. Fui yo la que enfrentó y salió adelante de una fea historia, la de la casa linda, el nene en buen colegio, el auto nuevo y la perra labradora pero era todo una ilusión.

En septiembre cumplo un año de mi vida verdadera, de no mentir más, de ser libre, claro que para algunos soy la loca que dejó al maridito perfecto. Pero la loca está bien, sola y tranquila con un hijo hermoso, la casa y la perra. Y mi ex... sigue correteando muchachos y dada las condiciones, pronto mi ex suegrita tendrá nuevo yerno. Qué lo disfrute.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Salieron los ex de abajo de las baldosas (I)

Menos de una hora de televisión bastaron para que llegaran disculpas del pasado...


- Novio de la adolescencia (vía Facebook):
¿Sos Pao, la de la escuela XX?
-
Capitana:
Sí, ¿qué hacés tantos años?

- Novio de la adolescencia:
Te vi en el programa de Pettinato, ¿creaste ése blog por mi?
-
Capitana:
Salimos dos meses, pasaron quince años, no te vi nunca más. No.

- Novio de la adolescencia:
No me acordaba que te había hecho tanto mal, uno cuando es chico no mide, te quiero pedir disculpas a vos y a toda tu familia porque me abrieron las puertas de tu casa y yo no me porté bien.
-
Capitana:
Quedate tranquilo que ya lo superé hace más de quince años, qué estés bien. Te mando un beso.


Y después dicen que la televisión no sirve para nada.... ya cayó el primero. Hay más...