Durante mi última relación tuve infinitas peleas-separaciones, varias de ellas duraron meses pero como dos neuróticos, sistemáticamente, volvíamos una y otra vez. Parece que nos encantaba sufrir, era algo así como una adicción a lastimarnos: tomá, la vez pasada no sufrimos tanto, ahora vengo perfeccionada, con nuevas herramientas para que ambos lo pasemos mal. Y lo mismo pasaba inconscientemente desde su lado imagino.
En cada una de esas peleas, cuando pasaba el torbellino de enojos y entraba en escena la despedida final, el abrazo eterno, mi ex se empecinaba en agregarle dramatismo. Parado en la puerta, un segundo antes de irse, deslizaba siempre lo mismo: "Yo sé que vas a llegar, sos grossa, dedicame tu primer libro que yo en algún lado voy a estar feliz por vos". Detestable, gracias por el voto de confianza pero agarrá tus cosas y dejá de empeorarlo todo.
Hoy, varios años después y felizmente en pareja con otra persona, arranco a escribir mi primer libro. Matemos a los ex estará en la calle en diciembre, no sé a dónde pretendía que llegue pero acá estoy. No sé a dónde estará él, pero ya no me importa, se cerró el círculo. ¿Si era éste el libro que me alentaba a escribir? La respuesta es no, mil no, pero sin planearlo me llenó de material. Ahora espero el de ustedes, en unos días se abre la convocatoria, vayan escribiendo que pronto tendrán novedades...
